¿Cuántas veces en un parque o en una terraza nos hemos puesto a escuchar conversaciones ajenas que se nos antojaban graciosas por los despropósitos que los dialogantes rebuznaban? Grandes reflexiones como "yo, si es maricón por enfermedad lo respeto, pero si es por vicio ya no" y otras lindezas provenientes en su mayoría de fachas, pijos, canis, capillitas, yolos y catetos. A continuación os presento un par de cortos en los que se encarnan dos estereotipos muy sevillanos para que degusteis en su máxima potencia, esos pequeños placeres que a veces recibimos gratis mientras esperamos a alguien en la calle. A disfrutarlos con salud.
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